Venezuela en la Guerra Fría 2.0

El padre de la Constitución argentina, Juan Bautista Alberdi, en su libro «El Crimen de la Guerra», escrito en 1872, afirma que “las guerras serán más raras a medida que la responsabilidad por sus efectos se hagan sentir en todos los que las promueven y las incitan”, con lo que se anticipa en casi un siglo al final de la escalada nuclear que tuvo su punto de inflexión en la Crisis de los Misiles de Cuba y que culminó con la firma por Kennedy y Jrushchov del Acuerdo de Suspensión de Pruebas Nucleares (1962) y la implementación de la Doctrina de la Coexistencia Pacífica. Sin embargo, las últimas y durísimas declaraciones de Joe Biden sobre Rusia (“Putin es un asesino”) y la amenaza velada de nuevas sanciones anticiparían una escalada de las tensiones entre la NATO y Rusia, tras lo que es previsible que EEUU utilice las peticiones de Polonia como excusa para completar la quinta fase del despliegue del escudo antimisiles en Europa (Euro DAM) y que simbolizará la irrupción de la Guerra Fría 2.0.

¿Elecciones en Venezuela en el 2022?

La decisión de Maduro de confiscar la planta de General Motors fue vista por la Administración Trump como un atentado contra los intereses de las multinacionales estadounidenses, escenario que será aprovechado por el Secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, antiguo Presidente y Consejero Delegado de Exxon Mobil cuando fue nacionalizada en el 2007 por Hugo Chávez, para intentar un golpe de mano contra Maduro. Exxon Mobil formaría parte de la Cuarta Rama del Gobierno de EEUU, verdadero Poder en la sombra que toma las decisiones en política exterior y a instancias de Tillerson, la revolución chavista ya fue declarada “enemiga peligrosa de EEUU”. Además, el acuerdo chino-venezolano por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo), sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EEUU (cuyo objetivo inequívoco sería secar las fuentes energéticas de China). Tillerson afirmó que “Estamos evaluando nuestras opciones políticas, revisando lo que podemos hacer para crear un cambio de condiciones a partir de las cuales, Maduro decida que que no tiene futuro y decida dejar el Poder por su propia cuenta o que podamos regresar los procesos constitucionales a su Constitución”, toda una declaración de intenciones que se plasmó en la implementación de sanciones contra Venezuela de los países que lo circundan para convertirla en “territorio asediado y presto para ser fagocitado”.

Tras una sistemática e intensa campaña desestabilizadora basada en el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad, la obscena especulación, la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana, la toma de las calles por la oposición y la aplicación de sanciones al crudo venezolano para provocar el default o cese de pagos pero tras el fiasco de Guaidó, estaríamos asistiendo a un cambio en la estrategia norteamericana respecto a Venezuela. Así, tras el retorno a la palindromía de la Guerra Fría entre EEUU y Rusia, la Administración Biden habría aparcado el proyecto de la invasión militar de Venezuela cuya excusa legal era la ínvocación de la Carta Democrática Interamericana que declara “que los pueblos de América Latina tienen derecho a la democracia y sus gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla”. Ello permitiría a EEUU intervenir en cualquier país del llamado “patio trasero” cuando estime que “son negados los derechos universales o cuando la independencia de la justicia o la prensa esté amenazada” y que contaría con la inestimable ayuda logística de Colombia, convertida en el portaaviones continental de EEUU para lograr que Venezuela volviera a la senda de las “democracias tuteladas por EEUU”. En este nuevo escenario geopolítico de Guerra Fría 2.0, la prioridad de EEUU sería la formación de un Gobierno de Transición integrado por figuras de consenso tanto de la oposición como del chavismo que deberá preparar unas nuevas Elecciones Presidenciales para el 2022 y en las que podría de nuevo presentarse Maduro como candidato, tarea para lo que se antoja imprescindible la participación de Cuba.

Germán Gorraiz López

Analista político

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