Inseguridad para todos y todas

La desgraciada muletilla de la ex primera mandataria, Cristina Fernández de Kirchner, “todos y todas”, verdadera retahíla que nos trepana el cerebro, ya encuentra su lugar de privilegio en el tema de la seguridad pública a nivel nacional: “Inseguridad para todos y todas”. Pero como ocurre en toda gran familia, en esta bendita Argentina, también existen “hijos y entenados”. Los primeros son los menos en número. Son los privilegiados, los poderosos. Son nuestros mandatarios. Nuestros “intocables”. Son los que se jactan de tener un “espíritu garantista”, pero eso sí, siempre y cuando sigan detentando ese poder político y económico que les permita solventar y mantener con holgura un séquito de guardaespaldas que les garantice a diario la integridad de su propia vida. Los otros, somos los más. Somos los decepcionados mandantes de aquellos corruptos que nos gobiernan. Somos el pueblo honesto y trabajador, no subsidiado, que arriesga a diario su propia vida cuando emprende el camino hacia su trabajo y sólo pretende regresar sano y salvo a su hogar con el pan familiar.

A esta casta de “intocables privilegiados”, que no les importa un rábano la delincuencia ni el crimen organizado que se enseñorea por nuestras calles arrebatándonos la vida a cada instante. A este “grupete de notables”, que dan muestras de una sordera y una ceguera irremediable que no les permite captar la pavorosa inseguridad que existe. A estos verdaderos enfermos, que desquiciadamente y con total desparpajo hablan de una “mera sensación de inseguridad”, solo le podemos desear algo: Que Dios o el destino, conforme a sus creencias, se encargue algún día de demostrarles en carne propia que esta “sensación”, de la que ellos burlonamente refieren, es una realidad irrefutable y está ahora golpeando sus “intangibles” puertas. Solo así podremos comenzar a ver, de modo paulatino, que la impunidad en la sociedad argentina es un monstruo en vías de extinción y que la máxima del genial Ulpiano, cuando definió certeramente a la justicia con su “Dar a cada uno lo suyo”, finalmente nos gobierna y dejó de ser una mera utopía.

“Una injusticia hecha a uno solo, es una amenaza hecha a todos”. Charles Louis de Montesquieu.

Jorge Enrique Yunes*

  • Abogado; Dr. en Ciencias Jurídicas y Sociales; Analista Político; e-mail: estudiojuridicoyunes@gmail.com; Rosario, Provincia de Santa Fe, República Argentina.
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THE AVENGER
THE AVENGER
1 month ago

Soltar delincuentes, abolir o disminuir sus penas y considerarlos “víctimas” de la sociedad, es una estrategia marxista orientada a generar caos social. Donde hay caos, hay miedo. Y donde hay miedo, existe una sociedad manipulable y sometida. En política, nada es casual. La inseguridad es, por tanto, otra herramienta diseñada para la destrucción del país.

Epicardio
Epicardio
1 month ago

Felicito al autor de este espléndido e ilustrativo artículo, cuya claridad es diáfana, expuesto con mayúsculo respeto pero diciendo lo que miles de argentinos sentimos de esta funesta administración nacional. Gracias Dr. Yunes.

deepmen
deepmen
1 month ago

Le pido a los “señores” delincuentes que por favor orienten sus actividades a los políticos
y sus allegados para que comprueben ellos que no es una sensación. De inmediato aprueban TOLERANCIA CERO en todas transgresiones y/o delitos….en seis meses somos Singapur….pero claro…los votos?.

Estanislao Zeballos
Estanislao Zeballos
1 month ago

Desgraciadamente, como me dijo un día Sérpico “la corrupción existe abajo, porque es tolerada en las más altas esferas” a lo que agrego “cuando un policía “manguea” un salamín, es porque el Comisario no solamente lo tolera, es porque él, “manguea” algo de más valor” Los delincuentes manejan las calles, justamente por esto que detallo. A nivel gobierno, somos nosotros los que toleramos y votamos siempre los mismos apellidos desde hace décadas. A no asustarse ni horrorizarse, todos salen de esta sociedad desde 1810.

DON TIRIFILO
DON TIRIFILO
1 month ago

A LA SALIDA DE UN BOLICHE Y CON CASI LO JUSTO PARA EL VIAJE,
FUI ABORDADO POR UN DELINCUENTE, QUE ME ESPETO A BOCA DE
JARRO, “LA BOLSA O LA VIDA”

YO QUE VENGO DE MALARIA, LO MIRE A LOS OJOS Y RESIGNADAMENTE
LE DIJE: “DEJAMELO PENSAR”