¿La democracia argentina es para festejar?

La mayoría del pueblo argentino ha presenciado asombrado y desconcertado el festejo por una democracia inexistente.

La característica fundamental de una democracia es la división en tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial, con un ejercicio de sus funciones de modo autónomo e independiente, de manera tal que se garantice la libertad política y se eviten los abusos de poder, a través de la vigilancia y el control recíproco actuando de manera individual cada uno de ellos.

Cabe recordar que los formuladores de la teoría de la división de poderes fueron John Locke y Charles Louis Secondat, reconocido como Montesquieu, cuya lectura es recomendable.

El gran filósofo y jurista francés Montesquieu sostenía que «todo hombre que tiene poder se inclina por abusar del mismo; va hasta que encuentra límites. Para que no se pueda abusar de éste hace falta que por la disposición de las cosas el poder detenga al poder».

Es evidente que cuando se carece de una vigilancia autónoma e independiente de los tres poderes entre ellos mismos no se produce el ejercicio de un debido control de sus acciones y no se impiden los abusos y los excesos para evitar las ambiciones personales inaceptables y desmedidas y el predominio de uno de los poderes sobre los otros.

El escenario que nos presenta el país nos lleva a preguntarnos si la Democracia Argentina es para festejar.

Personalmente creo que la realidad demuestra claramente que no hay nada para festejar.

Oscar E. García

osedgar@yahoo.com

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Victor
Victor
1 month ago

No hay que confundir republicanismo con democracia.