Colibrí y caravana

Anteayer, cerca de la cuatro, estaba desilusionado cuando junto con mi esposa nos unimos a una caravana que avanzaba por la ruta 25 rumbo al centro de Pilar. No éramos tantos y la ruta panamericana 8 estaba normal. Nosotros dimos dos vueltas a la plaza con banderas y bocinazos y cerca de cuatro y media volvimos a la ruta 8. Cuando la vi, me dio un salto el corazón ESTABA COLAPSADA DE BANDERAS Y BOCINAZOS EN AMBAS DIRECCIONES OESTE/ESTE, con el agregado de gente en las banquinas con pancartas y banderas. Sin que se pudiera, desde donde estábamos, ver el inicio y el final.

Muy contentos recorrimos ambas direcciones y ya anocheciendo de regreso a casa le pregunté a Ceci, mi esposa, si estaba emocionada; a lo cual ella, en medio de sollozos, se preguntaba en voz alta si merecíamos vivir de esta forma en un país tan rico como es el nuestro.

Me atacó la vergüenza, porque soy de los que consideran que de una u otra manera tenemos lo que nos merecemos y en esto no hay inocentes, a lo sumo habrá matices de culpa, pero culpables todos. Y reniego de aquellos que se sienten impolutos y próceres incomprendidos. Ésos son los que no nos dejarán entendernos con nuestros hermanos equivocados. Y sin ellos somos pocos y no podremos ir contra los malandras.

Lo de ayer fue una presentación de “armas”, si se quiere, pero la guerra recién comienza y la próxima batalla se dará en las cámaras. Por lo tanto, no podemos avergonzarnos y que los malandras anden por ahí a cara alta mostrando su deshonor con desparpajo.

Desde ahora debemos, con el derecho que nos da pagar y mantener este país acercarnos a las puertas de nuestros legisladores en sus casas personalmente y hacerles saber lo que queremos de ellos, no, no es un escrache, la cuestión no es política sino de derechos y obligaciones y hacerles entender de una buena vez que un trapo rojo jamás será nuestra bandera.

Si no somos muchos, al menos uno que haga puntas.

Semejante propuesta de al menos uno se puede sustentar con la fábula del colibrí.

Habíase declarado un incendio en el bosque y, mientras huían en estampida, un colibrí tomaba agua en su pequeño pico y se lo echaba a las llamas. Entonces el león, el poderoso rey de la selva, lo increpa y le dice si cree que logrará algo. A lo cual el colibrí le contesta que lo que está haciendo es tan importante como que ¡ÉL HACE SU PARTE!

Giuliano Iezzi

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Carlos Daniel Videla Dorna
Carlos Daniel Videla Dorna
4 months ago

Las elecciones del año próximo deberán convertirse en el ” Día D ” de Argentina.

Sargento Martín Toro
Sargento Martín Toro
4 months ago

SI, EMOCIONANTE, PERO SIGUEN CON EL BOZAL PUESTO, SÍMBOLO DEL SOMETIMIENTO. SAQUENSELO Y AHÍ DEMUESTRAN QUE NO ESTÁN SOMETIDOS. PUEDE HABER MUCHAS MANIFESTACIONES, PERO LOS INGENIEROS SOCIALES QUE TRABAJAN PARA LOS GOBIERNOS, TOMAN EL PULSO EN PEQUEÑOS GESTOS Y ESE, EL DEL BOZAL, ES UNO A FAVOR DE ELLOS, TODAVÍA ESTÁN CON MIEDO Y LO DEMUESTRAN. AFUERA TODO SÍMBOLO QUE DENOTE SUMISIÓN. POR AHÍ HAY QUE COMENZAR, ADEMÁS NO HAY CONTAGIO A CAMPO ABIERTO, NI SIQUIERA CERRADO (solamente el Ébola circula por el aire), ESTE, EL COVID, ES MENOS LETAL QUE LA GRIPE COMÚN.

Ruperto
Ruperto
4 months ago

Exodo jujeño. destruir, pasar la topadora, inutilizar medios de produccion antes de que caigan en manos de los comunistas. Si quieren gerenciar “medios de produccion” que no los roben por expropiacion, que los produzcan ellos, los peronistas/comunistas. En Cuba, lo poco o mucho que es util, viene de la dictadura del Sargento Batista. La democracia socialista, solo reparte mentiras y pobreza.

Argento
4 months ago

El problema pasa por el cerrojo que le han metido en la cabeza.
Ese cierre que lo tienen los que no son educados a la usanza de los viejos ciudadanos y los que creyéndose ilustrados tienen una actitud fanática; tan grave como la de los primeros. Unos por ignorantes, otros por soberbios .
Y hasta que una realidad espantosa, como puede ser este momento de la historia argentina, como es la Pandemia, no les golpee la puerta de su existencia, nada cambiará. Cuantas veces se habló que nos hacía falta algo terrible para sacudir las conciencias de este pueblo adormecido, indolente e ignorante. Pues bien, ahora lo tenemos golpeándonos la puerta. El miedo a lo desconocido. El temor a vivir experiencias nuevas. El terror a que nos podemos morir (nosotros o un ser querido). La incertidumbre del día después. El pensamiento de lo que nos deparará ese después.
Todo eso no será suficiente si el mientras tanto, unos por despreciar su propio destino y otros por no advertir que la sociedad necesitará del esfuerzo de todos no entendamos que esto vino a pegar una cachetada cruel; pero quizás aleccionadora a una sociedad egoísta y pasatista; a la que sólo siempre le interesó su propia quintita.
Los votos serán un árbitro; pero el pensamiento nuevo de que cada uno debe ocupar su lugar, es en definitiva lo que debe venir. Y cuando digo cada uno en su espacio quiero decir: los honestos por aquí, los corruptos por allá; con una Justicia que sepa definitivamente ubicar a cada cual en su sitio. El de la libertad o el del encierro.
Mientras esto no lo comprendan los que deben hacerlo; no habrá letalidad que mueva las estructuras de esta sociedad, de esta República.
Todo pasará , con mayor o menor dolor. Sería una pena y otra nueva pesadilla; cuando superado el miedo al bicho, volvamos a las andadas y sigamos sin diferenciar lo que es ser un hombre mediocre o uno superior.
Ser Nación es algo profundo, abnegado, supremo. Lo entenderemos, alguna vez?.
Gracias IP.

Sargento Martín Toro
Sargento Martín Toro
4 months ago
Reply to  Argento

Totalmente de acuerdo, Argento, la mayoría prefiere no vivir, por miedo a morir.

jorge
4 months ago

Estimado Sr: Si su señora sollozó, qué queda para el vecino de las numerosas villas que rodean Pilar. No se trata de trapos rojos, se trata de los derechos que figuran en nuestra liberal Constitución Nacional. Valen para todas y todos.